lunes, 11 de mayo de 2015

Haga la paz - Reflexiones

Le tengo una adivinanza: ¿en qué se parecen los periódicos y los matones de los campos deportivos? Respuesta: en que a ambos les gustan las peleas. Los editores de la televisión y de la prensa se sienten muy atraídos por las noticias sobre violencia (“si sangra, atrae la atención”). Los espectadores voyeristas de una pelea, se emocionan y la estimulan: “¡Dale! ¡Dale!”

Cualquier persona puede iniciar una pelea; cualquiera puede seguir en una lucha mucho después de que debió terminar. Una característica propia de los seguidores de Jesús es que hacen la paz. “Mejor es un bocado seco y en paz que una casa de contiendas llena de provisiones” (Proverbios 17:1).
Nuestro héroe es el Príncipe de paz que volvió hacia él el fulminante juicio de Dios para volver el perdón y la misericordia de Dios hacia nosotros. ¿Está dispuesto a creerle a Dios cuando dice que es una satisfacción mucho más grande ponerle fin a una disputa que iniciar o continuar una?

¿Hay en su vida dos personas en conflicto a quienes podría reunir hoy?

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