Proverbios 10:19Hablar demasiado conduce al pecado.Sé prudente y mantén la boca cerrada.
La Biblia nos dice que el “mucho hablar nos lleva hacia el pecado” y que también somos capaces de “ser sensibles y mantener nuestra boca callada.” Simple y claro. Nos podemos meter en muchos problemas por no controlar nuestra lengua. Tal vez haz estado intentando controlar tu pequeñísima lengua que se mete en problemas fácilmente y es indomable (Santiago 3:8). O, quizá estas pensando, “Si no hay hombre que pueda domarla, lo único que me queda es olvidarme de controlarla.” ¡Pero no tires la toalla tan pronto!.
Hemos encontrado que el aprender a estar callados comienza en el corazón. Nuestros corazones se llenan de las cosas en las que meditamos, en las que miramos y en las cosas en las que pasamos nuestro tiempo. Lo que esta en nuestro corazón es lo que hablamos. Nosotros tenemos control sobre nuestros pensamientos. Podemos escoger el pensar en cosas que son buenas, llenas de amor, excelentes, y dignas de adoración. Cuando enfocamos nuestra atención en lo positivo, muchas veces tomamos la muy difícil decisión de ver lo mejor de la otra persona y dejamos de enfocarnos en el problema. Nuestro corazón se llena de palabras que son de bendición y no de maldición. Cuando deliberadamente llenamos nuestro corazón con lo que Dios tiene que decir sobre nuestra pareja y las situaciones que enfrentamos, entonces nuestra boca esta más inclinada a bendecir y no a maldecir. Nos hacemos más conscientes del poder de nuestras palabras.
Algunas preguntas para ti:
- ¿Has estado viendo, pensando y hablando sobre tu relación en una manera negativa?
- ¿Has permitido que tu boca tenga rienda suelta y creado un desastre?
- ¿Cual es un aspecto de tu matrimonio en el que puedes escoger cambiar tu perspectiva, pensando positivamente, buscando lo que Dios dice y después llenando tu corazón de Su palabra?
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